Apasionante. Ese podría ser el resumen de su significado. No creo que haya otra cosa que genere tantas opiniones distintas sobre el mismo hecho. Por eso digo que el fútbol es pasión, es vigilia, es espera sin fin, es ansiedad, es bronca, amor incodicional. Así y todo, existe gente que no se permite vivir este tipo de emociones con el simple argumento de que "no me gusta el fútbol". Pero en parte los entiendo porque yo me llevé una gran desilusión con este particular deporte. Fue el día que me di cuenta de que el fútbol no era tan puro como yo creía. Los jugadores, DT's, cuerpo técnico, dirigentes, barras bravas (en definitiva, todos) son parte del negocio en que sea ha transformado el deporte. Y ese negocio hace que, por ejemplo, los jugadores dejen de lado algo único que tenemos los humanos: el orgullo, esa llama interna que no nos permite abandonar cuando creemos estar vencidos. Cómo alguien puede no sentirla? Como pueden ignorarla?
Podría citar millones de casos como ejemplo para demostrar que o que digo es cierto, pero sólo voy a citar dos. El primero tiene que ver con el campeonato que ganó el club de fútbol más grande del mundo y sus alrededores, la gloriosa Academia Racing Club de Avellaneda, en diciembre del año 2001 (sí, justo cuando Argentina estaba en pleno estallido...). En principio, voy a decir que el equipo no estaba conformado por grandes figuras. Y hasta podría decir que ni siquiera estaba formado por grandes jugadores. Era más bien un equipo guerrillero, sin mucho "jogo bonito", idea futoblísitica que al parecer es del gusto de DT de aquel momento, Reinaldo Carlos Merlo. Por citar algunos jugadores de aquel equipo para hacer más gráfico el punto: el chef Chatruc, el colombiano Viveros (que en general, entraba a hacer tiempo y a calentar el partido), Claudio "Sifón" Úbeda, el "Chanchi" Estevez... y la lista es más larga.
Volviendo un poco al tema central, Racing tuvo algunos partidos que podríamos tildar de "sospechosos". Por ejemplo, contra Independiente. El partido terminó 1-1, gracias a un gol de Loeschbor después de una horripilante salido del entonces arquero del rojo, Rocha. Una ayudita por parte del vecino de enfrente? Otro partido podría ser el 3-2 frente a Estudiantes de La Plata, partido que Racing de vuelta tras irse a los vestuarios 0-2. Y no puedo dejar de nombrar el último partido frente a Vélez Sarsfield. Claramente, el partido debía salir 1-1, sino no se entiende como Vitali le regala el gol a Chirumbolo. No les voy a comentar que el gol de Racing (lo hizo Loeschbor) fue en posición adelantada, porque sino también involucraría a los árbritos dentro de la misma bolsa. Y ellos sí que son honestos............
Bueno, voy a pasar al segundo ejemplo. Hace poco me lo comentó el nieto de un ex-dirigente de River. El partido en cuestión era River-Estudiantes. River básicamente no jugaba por nada pero Estudiantes sí, corría riesgo de descender. Primer tiempo, el partido era un monólogo de Estudiantes, pero el gran arquero Carrizo sacaba todo. En el entretiempo, alguien le dice: "Amadeo, ojo que tenemos que perder hoy". Finalmente, River pierde ese partido y Estudiantes de salva del descenso (después les consigo un poco más de datos sobre este ejemplo).
A pesar de todo esto, el fútbol sigue generando emociones fuerte e incontrolables, como la hinchada de Racing llenando dos canchas al mismo tiempo el día que salió campeón después de 35 años. Increíble que algo pueda movilizar así a tanta gente.
Hasta el próximo post...
sábado 9 de junio de 2007
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2 comentarios:
che, me parece que toda la polémica que quisiste armar con este post no se presentó...
¡Patrañas!
---Amadeo
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